
Desde el cartel, unos maravillosos grandes ojos de gato me miran y me hipnotizan. Pertenecen al gato negro cuyo aspecto de dibujos animados imperfecto me hizo ir al cine y por el que crucé los dedos durante casi una hora y media de proyección. Y os aconsejo que hagáis lo mismo 🙂
No suelo ver películas de animación. Vi «Shrek» (y sus secuelas), pero esta película fue interesante en parte por la trama y la originalidad, y en parte por el brillante doblaje (po lo menos en la versión polaca). ¿Y como es con “Flow”? En primer lugar, tengo debilidad por los gatos negros: me gusta observar la individualidad felina negra de los vecinos caminante (y a veces maullando), que a cada paso enfatiza con su comportamiento cómo vivir de forma independiente y no preocuparse por los demás (y lo digo literalmente: el gatito tiene la costumbre de dormir en medio de la calle y no le importan los coches que circulan; después de todo, quieren pasar, así que que lo eviten). En segundo lugar (y siguientes), me intrigó el cartel, las interesantes primeras críticas y el hecho de que sea una película nominada al Oscar. Y me adhiero al principio impopular de que si quiero comentar las decisiones del jurado al otorgar las estatuillas, vale la pena ver la película. Sí, lo sé, son opiniones increíblemente anticuadas, pero ¿qué más se puede esperar de una persona nacida en 1983? 🙂
«Flow» es una producción animada letona-francésa-belga dirigida por Gilts Zilbalodis. Pero si, como a mí, también os gusta el hecho de que además de la imagen, podéis escuchar los diálogos en el idioma original, entonces genial, pero… tienes que elegir otra película. ¡“Flow” es una animación sin diálogos! Pero no os preocupéis: existe la posibilidad de que no le prestéis atención en absoluto o que solo os déis cuenta cuando escuchéis una pregunta sobre el doblaje en vuestra lengua. Y este es uno de los elementos mágicos de esta película letona nominada al Oscar: garantizar que la trama que cuenta la historia de animales muy diferentes sea suficiente.
Y la trama parece trivial. La vida perfecta de los animales (especialmente del gato negro que vive en una casa con esculturas de gatos exhibidas orgullosamente frente a ella) es interrumpida por el aumento del nivel del agua, lo que los obliga a huir del bosque para sobrevivir. Las cosas se están poniendo realmente peligrosas, pero incluso en la vida hay coincidencias felices, ¡y más aún en una película animada! El gato consigue salvarse en el último momento saltando sobre un viejo velero que pasa por allí. Pero para hacer las cosas menos perfectos, el barco ya tiene un inquilino: un capibara. Sin embargo, a él no le preocupa especialmente la nueva llegada, es decir, no le molesta y… vuelve a sus asuntos. A la pareja se unen luego un pájaro (secretario), un labrador y un lémur. Como suele ocurrir en estas situaciones, no es fácil que tantas personalidades permanezcan juntas en un espacio reducido, pero los animales tienen el mismo objetivo: encontrar una tierra segura, y esto es lo que los une. Lo cual, por supuesto, no significa que siempre sea perfecto. ¡Pero es interesante, divertido y conmovedor, como en la vida real!
Sólo viendo una animación sin diálogos podemos darnos cuenta de cuántas interpretaciones ofrece esta forma artística al espectador. En este caso, las palabras limitarían enormemente nuestra imaginación y yo, por ejemplo, encuentro que cuanto más pienso en esta película, más contenido encuentro en ella. La magia del cine 🙂
Hay que reconocer que el director Gilts Zilbalodis es un amante de los gatos o un observador muy cuidadoso (o ambas cosas al mismo tiempo). Captó brillantemente el comportamiento de la criatura negra y peluda e incorporó los diferentes maullidos de esta compleja personalidad felina. Un momento mira con desprecio a un labrador que intenta imitarlo y hacerse amigo de él, y al siguiente está corriendo detrás de la luz reflejada. Pero también hay momentos en los que Flow (no sé por qué, pero el título de la película encaja con el nombre de este gato negro) se siente impotente cuando cae al agua, o cuando empieza a extrañar a sus compañeros de expedición.
“Flow” es una historia en la que cada uno encontrará algo para sí mismo. Los niños seguirán con curiosidad las aventuras de los animales, y los adultos quizás buscarán reflejos de sus propios rasgos de carácter en los personajes de la animación, o simplemente se centrarán en los aspectos técnicos de esta producción y analizarán lo interesante que es esta película. Colores intensos, vistas maravillosas, música bien elegida: todo esto hace que sea realmente imposible encontrarle defectos. Y esos personajes “imperfectos” que mencioné al principio se vuelven más hermosos a nuestros ojos con cada fotograma. Algunos verán “Flow” como una advertencia de que se acerca el agua, otros lo verán como una historia sobre relaciones, compromiso, independencia y construcción de confianza.
Así que os animo a que visitéis el cine y cruzéis los dedos por Gilts Zilbalodis y todo el equipo de “Flow” en los Oscar!
¡Y dejadme saber cuáles son vuestras impresiones!