„Simona Kossak”, dirigida por Adrian Panek, en el 49º Festival del Cine Polaco en Gdynia

„Simona Kossak”, dirigida por Adrian Panek, es la última película que vi en el 49º Festival del Cine Polaco. Fue parte de la Competición Principal. Me convenció para ir a ver esta película un actor polaco Jakub Gierszał, que interpreta uno de los papeles principales. Sus interpretaciones en películas como «Doppelgänger. Sobowtór»(«Doppelgänger. El doble»), «Biała odwaga» (“Coraje blanco”) y Ultima Thule” me aseguraron que su presencia en la película garantizaría una actuación interesante y natural. Y eso ya es la mitad del éxito de la película (como si la trama no fuera suficientemente atractivo).


La película cuenta la historia de Simona (Sandra Drzewiecka), una chica que está a punto de graduarse en la universidad y quiere convertirse en naturalista y científica. Sin embargo, hay un (al menos) problema. El apellido. Su apellido. El mismo que llevaban su famoso padre y su aún más famoso abuelo (Wojciech Kossak due un pintor połaci muy famoso). No es fácil ser la hija de los padres y de toda una familia. Sin embargo, Simona está preparada para empezar una vida por su cuenta. Cuenta con la increíble «ayuda» de su familia: es «gracias» a su madre (Agnieszka Kulesza) y a su hermana (Marianna Zydek) que está preparada para su independencia y para un viaje a Biało odwieża para observar allí los hábitos alimenticios de los corzos. Para una científica prometedora, esto puede sonar a un exilio, pero entonces no hay propuestas más interesantes para una mujer. Y en esta etapa de la vida de Simona, los corzos eran una opción mucho más interesante que oír cómo «el abuelo era un gran pintor».


La película se caracteriza por una fuerte trama al principio y, lo que es más importante, no decae hasta los créditos finales. Es difícil creer que una sola película pueda tratar de temas relacionados con el trato a las mujeres en los círculos científicos, las relaciones familiares e interpersonales en general, la tala de bosques nacionales, el nepotismo y los arreglos en diversas estructuras, y ademas añadir el romance y representar la naturaleza como en los documentales de National Geographic. Pero puede hacerlo. Y puede hacerlo bien y de forma convincente.


Esta película tiene un guión y una ejecución muy buenos. Un gran reparto – personajes femeninos fuertes y expresivos, interpretados por Sandra Drzewiecka, Marianna Zydek y Agnieszka Kulesza, así como hombres igualmente bien interpretados – Jakub Gierszał, Borys Szyc, Robert Gonera y Tomasz Sapryk. Y actores y actrices maravillosos: animales. Se sentían como pez en el agua delante de la cámara (¿o más bien como deberían sentirse los animales en la naturaleza?). Hermosa cinematografía y música. Todo aquí estaba «para algo».


Całe la pena señalar que la película está ambientada en 1970. Si no fuera por este dato, uno podría pensar que todo transcurre en tiempos modernos. ¿Tan poco ha cambiado el mundo en medio siglo? ¿Somos nosotros los que no hemos sabido hacer frente a los retos que ha planteado (y sigue planteando) y los que sólo pensamos en nosotros mismos y en nuestros propios beneficios? ¿Y el momento de la sobriedad sólo llega tras catástrofes como la reciente inundación del sur de Polonia? Es entonces cuando se llega a la conclusión de que tal vez talar árboles sea una idea estúpida después de todo….

Hay una escena de la película que se me quedó especialmente grabada: muestra una red de conexiones subterráneas entre árboles que, mediante raíces conectadas, pueden «alimentarse» unos a otros. Todos los responsables de urbanismo y tala de espacios verdes deberían imprimir esta imagen y colgarla encima de sus escritorios, para que en los momentos de duda tengan la clave correcta de lo que está bien y lo que está mal.


¿Y cuáles son tus impresiones después de ver la película sobre Simón de los Kossak?

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