„¡Chopin, Chopin!» – una película de Michał Kwieciński que nos recuerda que Chopin es atemporal.

La película „¡Chopin, Chopin!», dirigida por Michał Kwieciński, inauguró la 50ª edición del Festival de Cine Polaco de Gdynia (22-27 septiembre 2025). No pude verla durante el festival, pero ya la he visto. Admito que, cuando supe que se estaba rodando la película de Chopin , no estaba segura de querer verla. ¡Pero el tráiler me convenció por completo! Un pequeño fragmento bastó para que Eryk Kulm, quien interpreta el papel principal, me animara a ir al cine.

No es fácil contar la historia de una persona famosa de una manera atractiva y original. El director Michał Kwieciński se centró en un momento bastante difícil en la vida de Fryc (como lo llamaban los amigos de Chopin): la película abarca el período en el que Fryderyk lucha contra una enfermedad que lo consume por completo, tanto física como emocionalmente. En mi opinión, esta es una idea brillante para esta película, ya que nos permite ver el lado humano de Fryderyk: su vida cotidiana, en la comodidad de su hogar, pero también durante los conciertos, donde era tratado como una estrella. Un genio, un virtuoso, cuyas ideas para composiciones nunca surgieron de la nada, pero cuyo proceso creativo a veces era muy largo y arduo.

Amistades, celos y dos tipos de juegos: tocar el piano y juego de las apariencias. „¡Chopin, Chopin!” cuenta todo esto, y lo hace de una manera sutil, llena de energía, color y (no solo) París, con sus luces y sombras. Los magníficos decorados, los hermosos interiores y el vestuario: todo esto daba la impresión de que estábamos en la habitación al lado, espiándolo todo. Y, por si fuera poco, ¡Eryk Kulm, absolutamente natural y brillante en el papel! El hecho de que él mismo tocara y amara la música le permitió transmitir tantas emociones reales en las escenas de conciertos o mientras componía música.

Los creadores de „¡Chopin, Chopin!» mostraron a Fryderyk como un hombre que, a pesar de su fama y sus numerosos conocidos, también se siente solo e infeliz. No quiere que su enfermedad provoque lástima, pero, por otro lado espera que sus seres queridos comprendan que necesita ayuda y no quiere estar solo. Suena un poco moderno, ¿verdad?

Antes de ir al cine a un estreno, a veces leo críticas o entrevistas sobre la película, lo cual, admito, no siempre es buena idea. Entre otras, leí una opinión muy interesante sobre la película „¡Chopin, Chopin!». Segun su autor a pesar de su presupuesto récord para una producción polaca (que incluía, por ejemplo, escenas grupales con vestuario de época en las calles de París), hay relativamente muchos primeros planos del propio Fryderyk. ¡El autor dice que cunado se muestra la cara de Chopin, no se puede notar los millones invertidos en la película (tan visibles en escenas grupales de epoca)!

Por supuesto, esto no me disuadió de ver una película sobre el virtuoso polaco, pero se me quedó grabado y ha vuelto a mi mente ahora al compartir mis impresiones sobre la película. Y debo decirles que estas escenas, donde Chopin transmitía (o quizás, más bien, ocultaba) tanta emoción con sus expresiones faciales y su mirada, son unas de los puntos fuertes de esta película.

Recomiendo la película „¡Chopin, Chopin!» no solo a los amantes de las biografías y la música, sino también a quienes disfrutan de historias interesantes. Lo cual no significa que no te anime a escuchar la música de Chopin o a comprar una entrada para el próximo Concurso Internacional de Piano Frédéric Chopin 🙂

Y el 15 de noviembre la película se estrenó durante el Festival de Cine Europeo de Sevilla.

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